CASO RIZAL, o la manipulación de la Justicia Militar
Los reinos que ganan los capitanes con espada, los pierden los abogados con sus pleitos.
Quevedo
La lealtad de Rizal para España no tenía fisuras. Rizal, lejos de ser un revolucionario, era un joven de clase burguesa que más bien ansiaba reformas administrativas para Filipinas, entre ellas la equiparación del archipiélago a provincia española de pleno derecho, con el correspondiente fin del estatuto colonial y, sobre todo, de la sofocante tutela que las órdenes religiosas ejercían sobre la vida social del país, impidiendo modernización y progreso. En Madrid, como líder del movimiento de estudiantes filipinos en España que hacían propaganda para que Filipinas fuese conocida y respetada en sus reivindicaciones, Rizal contribuyó con artículos para el quincenal La Solidaridad, editado por algunos de sus paisanos malayos como Marcelo Hilario del Pilar, Panganiban, López Jaena, Lete, primero en Madrid y luego en Barcelona. El ideario de la publicación era el siguiente:
- que Filipinas fuera una provincia de España, y no una colonia (razón por la cual es también considerado por algunos como héroe nacional español, habiendo en España varias calles con su nombre).
- que Filipinas obtuviese, por tanto, representación parlamentaria en las Cortes Generales;
- que las parroquias regentadas por sacerdotes españoles fuesen gradualmente cedidas al clero nativo;
- que se concediese a la gente de Filipinas libertad de reunión y de expresión;
- que se estableciese la igualdad legal entre la población malaya y los españoles.
En el lugar de su exilio, Rizal fundó una escuela y un hospital. Mientras tanto, en 1896, el Katipunan, una sociedad clandestina abiertamente independentista, inició una revolución inspirada en ciertas frases patrióticas sacadas de las novelas de Rizal. El joven doctor, que para redimirse de su exilio había obtenido del gobierno español una plaza de médico de campaña en Cuba (entonces también insurrecta), fue arrestado a bordo de la nave que le llevaba a España. Devuelto a Filipinas, se le acusaba de haber instigado la revuelta separatista.
- Querido hermano, cuando recibas esta carta ya habré muerto; mañana a las 7 seré ejecutado, aunque no soy culpable de rebelión.
Rizal es miembro de la generación más señera de los grandes nacionalistas filipinos, junto con sus paisanos y compañeros Andrés Bonifacio y Emilio Aguinaldo. En la actualidad existe un monumento en el sitio donde Rizal cayó, modelado por el escultor suizo Richard Kissling, autor de la estatua de Guillermo Tell. En el monumento a Rizal se lee lo siguiente:
- Quiero mostrar a quienes privan a la gente el derecho del patriotismo que sí sabemos como sacrificarnos a nosotros mismos por nuestros deberes y principios. La muerte no importa cuando se muere por lo que se ama: la patria y los seres queridos.



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